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Nº IX

Esto no tiene fin

- Hablábamos (¿te acuerdas?) de que el Dinero quiere hacerse pasar por una herramienta para que no se note que de verdad no es una cosa entre las cosas.

- Sí, llegamos a decir algo así. Que en verdad estaba como dentro de las realidades (por no llamarles "cosas", decíamos también) costituyéndolas, pero que cuando nos poníamos a hablar de Él, pegaba un salto fuera, como posando, para pasar por una cosa inocente más.

- Sí, eso decíamos.

- Ya, sólo que de momento se me hace estraño hablar así de "realidades" y de "cosas": parece que es una especie de terminología o algo que habría que aclarar bien, si es que nos tenemos que atener a ella.

- No, bueno, aquí no hay que atenerse a nada, no. Son sólo formas de ir atacando lo que se nos presenta embrollado, pero nada de terminologías ni de palabras cultas. Las palabras cultas las usan de arriba, y de lo que se trata es de denunciarlas y de separarlas de cualquier cosa que esté menos cargada de mentiras, pero sin que por ello parezca que queremos nosotros también -como los de arriba- decir que sabemos en qué consisten las cosas... Y, mira: así mismo como nos ha salido decir esto: "que no sabemos en que consisten las cosas", así es cómo quizá podemos entender eso de "cosas": lo que hay por ahí, lo que nos pasa sin ninguna necesidad de saber lo que es.

- Ya, y eso contraponiéndolo a las realidades, ¿no? Pero es que es difícil hacerse una idea de "las cosas que no sabemos lo que son".

- Sí, claro, porque hacerse una idea sería eso: saberlas. Porque las cosas que no se saben y que están pasando ahora, son propiamente inconcebibles, o sea, inabarcables.

    Pero, sin embargo, pasan cosas, pasan cosas... Esto se puede decir sin mucho temor. Y como también reconocemos que nos da por hacernos ideas de lo que ha pasado o de lo que va pasando, eso también lo podemos aprovechar y ver que, si tenemos que trabajar para hacernos una idea de lo que nos ha pasado, es que nos ha pasado (nos va pasando) sin necesidad de la idea: o sea, que las cosas pasan sin saberlas.

- No todas, ¿no? Podrán pasar cosas que no sepamos. Pero otras que sí las sabemos también pasan.

- Me parece que no. En cuanto nos fijamos un poco en esta palabra-regalo que tenemos -'pasar'- vemos que es de tal manera descubridora, en su uso y en su doble significado, que es muy difícil su domesticación. Porque es que la gente (que es la que hace y manda en la lengua) ha atinado al coger la palabra que significa "pasar por delante nuestro, que viene y se va, que llega pero yéndose ya", para decir también con ella que "ha sucedido algo" (como se dice menos llanamente). Esta unión de los significados -tan vivos ambos- lo que hace es estarnos recordando siempre por lo bajo que: "lo que pasa, pasa", o sea, que "lo que pasa -lo que ocurre-, no se queda", y por tanto, que "lo que pasa no lo podemos atrapar". Y atraparlo, claro, es saberlo.

- ¿Y no puede ser algo sin más casual? Las etimologías de las palabras muchas veces pueden despistarnos para analizar lo que hace una palabra.

- Sí, a veces sí. Pero aquí no se trata propiamente de una etimología, sino de una palabra viva que tiene esas dos puntas, ambas vivas. ¡Y nos es una palabra tan importante!, presta sin parar a la gente tantos servicios útiles, que es normal que las jergas cultas -o sea, del poder- no quieran usarla así como así, y prefieran palabras como 'ocurrir', 'suceder', 'acontecer', 'venir a efecto', 'cumplirse', 'llevarse a cabo', etc. O en la forma de nombres: 'suceso', 'hecho', 'acontecimiento', 'evento', 'efecto', etc.

- Pero sí usan eso de 'pasado'.

- Sí, pero no en ese sentido. Dicen: "un suceso", "un hecho", "un acontecimiento", pero no "un pasado" en el mismo sentido. Usan eso de "el pasado", a lo asstracto y como cosa también culta, pero eso no es "un suceso". Por donde se ve también cómo esta palabra ni siquiera permite la creación con su participio de un nombre que se deje contar fácilmente, como sí los demás: "tres hechos", "cuatro acontecimientos".

- Pero sí se oye 'pasada'.

- Sí, en eso de "¡Qué pasada!", pero más bien supongo que a partir del significado de 'pasarse [de la raya]'.

    Pero aparte de esto de hablar de las palabras y cómo se combinan, lo que importa es siempre sentirlas (porque, además, de ahí nace cualquier posible análisis de sus combinaciones o de sus partes, y no al revés). Así que hay que hacer simplemente por oírlas bien. Por ejemplo: Si alguien que te encuentras te dice "¿sabes lo que me ha pasado?", ¿qué esperas que te cuente?

- Pues no sé. Hasta que no me lo cuente...

- Ya, sí. Pero, justamente, aun sin haberte contando nada, lo que sí esperas es que te cuente algo que él no sabía que le iba a pasar. Por tanto, parece que sólo con el anuncio de que le ha pasado algo, lo que ya sentimos -sin que nos digan nada más- es que eso que ha pasado era algo imprevisto. Que no se sabía. O sea, que el requisito para que pase algo parece ser, por tanto, que no se sepa.

- Sí, parece que es así. Pero también a veces planeas algo, lo esperas, lo sabes, y puede que no pase, que algo lo impida, pero también puede que sí, ¿no?

- Sí, ¿te refieres, por ejemplo, a que te encuentres -como ya sabes desde hace años- al mismo tío en tu cama; o que te encuentres de hecho en un aula sentada -como desde niña te tienen planeado- a esperar a que se termine la charla de ese señor; o que cuando suene tu telefonito en tal día, efectivamente -como ya sabes- te van a decir "Felicidades!", o "¡Que cumplas muchos más!" ?... Creo que el corazón mismo -razón mismo- te lo está diciendo ahora: que ahí, en eso, no pasa nada; que ése es el aburrimiento consabido donde nunca pasa nada. Que la palabra para eso es otra: es 'cumplir'. Se cumple. Una acude; hace como que sí; sonríe acaso si hay que sonreír; pone cara seria si es lo que se espera... Cumple. Cumple, claro, a costa de lo que podría pasar de verdad.

- Ya. O sea, que una cosa es cumplir con lo que se sabe y otra es lo que pase ahora sin saberse... Creo que esto da que hablar mucho más.

- Sin fin.

                                                  (Pablo. Salamanca, marzo 2013)

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