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Nº X

- Lo que podemos preguntar directamente es esto: ¿para qué el Dinero?
- Pues creo que es una manera de que no haya gente que se aproveche de los demás, porque si no hubiera Dinero, siempre habría los que vivirían a costa de los demás, ¿no?
- Ah, pero yo pensé que eso pasaba justamente ahora con el Dinero. Hablando de las personas, que es lo que creo que hacías, lo que resulta en este Régimen del Dinero es que unas personas están más arriba que otras; que hay unos muy arriba y otros muy abajo.
- Sí, eso es verdad.
- Entonces ¿cómo puede ser que la esplicación del Dinero sea ésa que dices, si es con el Dinero cuando ocurre eso? ¿... cuando es con el Dinero cuando unos están donde están a costa de que otros estén donde están?
- Pues... sí. No lo ha había pensado nunca. No sé qué decir. Le podemos preguntar a ese otro, a ver qué dice.
- A ver, pues pregúntale.
- Oye, estamos hablando de una cosa, por qué no nos ayudas?
- ¿Qué cosa?
- Estamos preguntando que para qué sirve el Dinero.
- ¿El Dinero? Pues ya se sabe... En una sociedad como ésta, capitalista, la clase dominante es la que tiene en sus manos el capital, con el que esplota y le chupa la sangre a la clase proletaria.
- Ah, eso... Sí, eso son cosas ya antiguas, jerga culta... Aquí de lo que se trataba era de hablar directamente del Dinero, que pa qué está. No el capital, ni el capitalismo.
- ¿El Dinero por sí mismo? Ahí creo que no está el debate. El asunto está en las clases y en la lucha de clases que se quiere ocultar. El Dinero es una herramienta que lo que hay que evitar es que esté en manos de una clase minoritaria.
- Ya. Y por tanto repartirlo entre todos...
- Claro.
- Lo que pasa es que eso, si se piensa un poco, viene a resultar algo assurdo. Porque, p.ej., si nos imaginamos que en una casa, a los que viven en ella les entra una locura: la locura de contar los vasos de agua que toma cadaquién e ir apuntándolos en libros de registro, con todo detalle, donde se le obligaría a cada uno a estar pendiente de si bebe o no bebe; de si ha bebido un vaso o dos o medio -vamos, una locura que se ve inmediatamente que empezaría a interrumpir la forma normal de beber que ya se tiene ahora, sin control, y donde nadie se empeña en beber más o menos que otro; ni en saber cuánto ha bebido en el último mes, ni cuánto prevé beber fulano de tal, ni ninguna otra cosa así. Si pasara algo así, ¿no es para sospechar que esas cuentas son para que luego cuente?
- ¿Cómo?
- Sí. Para que luego le cuente a cada uno. Que se trata de ordenar a los fulanos con esas cuentas. Quién más (y con
tal número) y quién menos (con tal otro). O sea, que cada uno tiene su cuenta, como las de un banco.
- Hombre, pues no sé. Devolviéndote el juego de palabras: si se cuentan, pues eso: se cuentan los vasos de agua, pero puede que no cuenten para nada más que para la propia cuenta. Que no sean una culpa ni un mérito para nadie.
- ¿Y que por tanto ni siquiera uno tenga que cumplir con contarlos?
- Claro. Pero como has dicho que es una especie de locura, pues eso: que es por locura, no para ningún fin. ¿Era eso lo que decías, no?
- Sí, decía que eso sería una locura. Y no creas que por eso no tiene un fin: el fin es la propia cuenta, que se establece como futuro sabido... Pero está bien tomárselo al pie de la letra, como dices. Porque lo que dices es que si no es por locura, está claro que si se llevan las cuentas es para que luego cuenten, ¿no?
- Claro.
- O sea, que si luego pudiera darse que no contaran para nada, lo que parece que estaría en razón es librarse inmediatamente de contar y de las obligaciones y ossesiones que trae. Reconocerlo como un disparate. Y que si de lo que se trata es de que cuente, pues ya se sabe para lo que es: para que unos estén más arriba y otros más abajo. ¿no?
- Pues sí, eso parece.
- Entonces, lo de mantener el Dinero (que es el que pretende llevar la cuenta de todo) y además decir que, sin embargo, tenemos que conseguir que se reparta entre todos para que unos no estén más arriba y otros más abajo, resulta un contrasentido. Una engañifa. Si está ahí es precisamente para eso: para ordenar a la gente en personas de más y de menos. Lo único honesto parece que es revolverse contra la locura de la cuenta: si de verdad no queremos que cuente, que no haya cuenta. O sea, que no haya Dinero.
- No, algún control tiene que haber. Yo creo que en esto que dices no está el debate. [Se va].
- Se ha ido. A lo mejor a algún debate... futuro.
- Sí. Eso de que "ahí no está el debate", si nos fijamos un poco, es otra manera para que no parezca que de eso está prohibido hablar; que es sagrado. Porque parece que se está diciendo que eso de lo que queremos hablar ni pincha ni corta, que no importa... Pero si en el Dinero no está el debate, si no importa, pues entonces también habría que entender que está diciendo que no importa que no lo haya, que ni se va a parar tampoco a hablar de él si es para que desaparezca...
- Sí. Pero no parecía que tuviera esa idea, no. Más bien parecía que eso que "no importa" lo daba como intocable.
- Sí. Esto da que hablar.
         (Pablo. Salamanca, abril 2013)

2 comentarios:

  1. HABLAR Y CALLAR CONTRA EL DINERO N. X
    Pues así lo veo yo también, que el dinero da mucho trabajo y preocupaciones: hay que hacerlo, conseguirlo, guardarlo, robarlo, gastarlo, todo el rato de acá para allá.
    Lo mejor sería como en el quince eme, prescindir de él, y entonces aparecerían las cosas sin su mediación, y todas serían buenas porque a nadie interesaran malas, total, sin precio, liberaríamos a las cosas y a nosotros también con ellas, de la servidumbre de la etiqueta y del envoltorio, y en suma del engaño.

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  2. Pues así lo veo yo también, que el dinero da mucho trabajo y preocupaciones: hay que hacerlo, conseguirlo, guardarlo, robarlo, gastarlo, todo el rato de acá para allá.
    Lo mejor sería como en el quince eme, prescindir de él, y entonces aparecerían las cosas sin su mediación, y todas serían buenas porque a nadie interesaran malas, total, sin precio, liberaríamos a las cosas y a nosotros también con ellas, de la servidumbre de la etiqueta y del envoltorio, y en suma del engaño.

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