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Nº II

- Y creo que nos revolvíamos contra la idea de que el Dinero pudiera ser una herramienta. (Una herramienta de la que se puede echar mano cuando hace falta, y cuando no, dejarla tranquila... y ella a nosotros).
- Sí, eso veíamos. Porque tranquilos el Dinero no nos deja mucho. Pero entonces, ¿qué es el Dinero?
- Claro, eso es lo que da que hablar... aunque con todo lo que se habla de Dinero, con todo lo que las teles y los medios sueltan minuto a minuto -siempre con el Dinero presente- esta manera tan simple de preguntarnos por él: ¿sonará alguna vez?
- Pues más bien creo que no.
- ¿Y te parece normal? Quiero decir, con la cantidad de cosas que producen, aparentemente variadas, para entretener a la gente: informaciones, cotilleos, concursos, divulgación científica, sucesos de todo tipo, indagación de asuntos personales, de si la ha dejao el novio, de si se siente así o asá, etc., etc.; digo que con toda esa cantidad de cosas, documentales de egipcios, de los paleolíticos y de lo que haga falta, ¿no es chocante que algo así tan simple como "¿Qué será el Dinero?" no salga ni de broma?
- Sí, bueno, la verdad es que se da por supuesto que el Dinero está ahí, que es algo inevitable. Es como un mal necesario.
- Sí, eso se oye a veces, pero más bien ya entre gente. Los medios se guardan mucho de decir eso; o sea, con "se guardan" hay que entender que no se ponen ni siquiera en disposición de que pueda contestarse eso. No dicen nada de mal necesario, porque lo que dicen es que eso del Dinero lo que tiene que estar es en forma, sano, con vigor, para que... ¿Para qué?
- Pues para que todo vaya bien.
- Eso. Para que todo vaya bien: que no vengan las miserias, las desesperaciones, las emigraciones. O sea, para que haya vida. Esto es lo que en definitiva repiten: que es lo que da vida, ¿no?
- Sí.
- Lo que sí parece es que eso de "necesario" se nos impone una y otra vez al ir hablando. O sea, que tiene que haberlo. No sabemos qué, pero sí que tiene que haberlo.
- Sí, pero esto de "no sabemos qué", lo estamos viendo ahora nosotros: porque eso no lo dicen.
- No. Sólo lo dicen cuando no hay más remedio... Pero no sé si nos hemos fijado en estas cosas que va saliendo decir por no callarnos.
- ¿Cuáles?
- Éstas dos: que el Dinero es necesario sin que sepamos lo que es; y que el Dinero es el que da la vida. Estas dos cosas, a no ser que me equivoque, son las que se decían en el antiguo Régimen (ya sabes, el de los curas y las edades medias y todo eso, que se fue quedando a un lado según iba entrando el siglo pasado), digo que son las cosas que se decían entonces de Dios.
- Pues sí, creo que algo así decían. Aunque de Dios lo decían totalmente en serio.
- Y lo que venimos descubriendo o hablando sobre el Dinero, me parece que más serio no puede ser. No sé qué quieres decir.
- Sí, bueno, quizá lo he dicho mal. A lo que me refiero es que lo decían literalmente: que era Dios el que daba la vida y que por tanto era absolutamente necesario y todo eso. O sea, que decían eso espresamente de Dios. Pero parece que ahora con el Dinero no lo dicen así de claro, sino que hay que ir hablándolo para descubrirlo, ¿no?
- Sí, parece que sí.
- Porque además, esa necesidad y gracia de Dios, no sólo es que la predicaran a las claras, sino que también a las claras decían que las había que repetir y creer. Que había que reconocer que sí, que se creía justamente eso y dicho con tales palabras ¿no?. Parece que la cosa estaba como más a la vista.
- ¿"La cosa", quieres decir "las mentiras"?
- Pues sí, claro.
- Ya, pero eso no puede ser así como así. Las mentiras nunca están a la vista. O sea, en cuanto que son mentiras que nos dan de sufrir, en esa misma medida es en la que no pueden estar a la vista; en esa misma medida nos las creemos.
- Ya, pero esto que has sacao tú de Dios, sí me parece que estuviera muy a la vista en el Régimen que dices de los curas: era la palabra estrella; la mayoría de los cultos eran curas y cosas así; había no sé cuántas iglesias...
- Sí: por otro lado, hay que reconocer eso también, que la cosa está ahí a la vista: Ahora el Dinero es también una palabra estrella; la prácticamente totalidad de los formados (mejor ya que cultos) se dedican a lo que dicen "la gestión de recursos" (o sea, a contar Dinero); parece que no dejan tampoco de levantársele bien a la vista templos de todas clases...
- O sea, que está a la vista y no está a la vista...
- Eso. A lo mejor tendríamos que fijarnos en esto: ¿no te parece raro que lo que por un lado se nos da como necesario e inevitable: el Dinero (lo que llamaban antes Dios), por otro no paren de animarnos a conseguirlo, a manejarlo, a que estemos pendientes de Él?
- Pues... no sé, no me parece tan raro. Parece casi lo propio.
- ¿Y dicho así?: ¿No te parece raro que lo que es necesario nos lo tengan que recordar machaconamente? O sea, ¿... que sea lo necesario lo que parece necesitar de nosotros con desesperación?
- Hombre, dicho así... sí es raro. Daría que hablar.

(Pablo. Salamanca, enero 2013)

1 comentario:

  1. Y todo esto que decís del dinero me trae a la boca ese invento que viene a ser un poderoso aliado, o socio, o representante del dinero: el movil. Sorprende cómo ha seducido a niños, jóvenes y viejecitos, lo imprescindible que se ha vuelto, como decís en la charla "necesario e inevitable", no conoce fronteras, sirve para todo: desde ganar dinero (o hacer negocios) hasta para hablar; ésa fue su primera función, hablar; lo que se hable desde ahí, pues no se. Fundamentalmente escucho que "ahora hablamos, o nos vemos, o estamos aquí, o quedamos acullá". Alguna vez he oído discutir por el móvil (pocas la verdá), la gente se guarda mucho de que le oigan sus "intimidades", y he llegado a "conmoverme" con el disgustazo que se llevaban los amantes, o a darme cuenta de lo tontos que somos. Este artilugio, además de haberse vuelto imprescindible, da trabajo, pues hay que ocuparse de él y alimentarle (parece que el dinero pesa menos y no precisa de estos cuidados) y finalmente no olvidar que su invento sale de investigaciones militares.

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